
¡¡¡Pasemos el tiempo!!!
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HOJA4 |
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Hasta hace algunos años
era común escuchar en las aulas la famosa y terrible sentencia
magisterial: “conmigo nadie saca 10”. Al parecer era un modelo
de docencia transmitido de generación en generación, debido a una
concepción arcaica del papel del alumno, la escuela y el maestro en
la educación.
Esto ha ido cambiando y desapareciendo de las aulas y
afortunadamente ya no se propaga como hasta hace algunos años, sin
embargo, tampoco ha sido desterrada por completo de las
instituciones educativas.
Si nos preguntamos qué puede pasar por la cabeza de los alumnos de
hoy, a los que se les recibe con esta terrible sentencia inicial,
diríamos que las opciones son muchas y diversas y que además
dependen de una serie de factores tales como: su historial escolar
previo, la manera en que el alumno ha logrado relacionarse con el
estudio, los éxitos y fracasos escolares, el lugar que ocupa la
escuela entre sus intereses, entre muchos otros.
Sin embargo, difícilmente haya algo más desalentador para el
estudiante altamente motivado y con hábitos de trabajo
consistentes, que tener la certeza de que a lo largo del curso y
hasta su final, el reconocimiento al esfuerzo será escatimado de
antemano.
En cuanto al estudiante medio, será como ponerle enfrente un muro
simbólico que marcará hasta dónde será capaz de aprender.
“Si el 10 es para el mentor se crea artificialmente una
competencia que en realidad no existe y que, por supuesto, el alumno
perderá.” Por ello “nunca está de más volver a pensar en lo
que estamos haciendo al trabajar en docencia. Romper estos esquemas
caducos, sin duda nos hace mejores maestros.”
Finalmente vale la pena recordar que “las evaluaciones
desfavorables para nuestros discípulos no dan cuenta de sus
limitaciones como estudiantes, sino de nuestra deficiencia como
facilitadores”. |
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