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Hablar
y escuchar cuidadosamente son dos destrezas que juegan un papel muy
importante en el éxito escolar de su hijo. Los niños pequeños aprenden
las destrezas del lenguaje que necesitarán para tener éxito aprendiendo
a leer a través de lo que escuchan a sus padres decir, las charlas entre
los miembros de su familia y cómo son alentados a responder. Por ejemplo,
los niños que no escuchan mucha conversación o a quienes no se les
alienta a hablar y participar, suelen tener problemas al aprender a leer,
lo cual puede causarles retrasos en su desarrollo escolar. Además, los niños
que no han aprendido a escuchar con cuidado, frecuentemente tienen
problemas para seguir las consignas o a prestar atención en clase.
Imagínese
que el hablar con su niño es como un juego de tenis, con palabras en vez
de una pelota rebotando de un lado de la cancha al otro. Aparte unos
momentos para hablar en cualquier lugar donde se encuentren. Por ejemplo:
Al caminar con su hijo o en el autobús, hable sobre lo que está
haciendo en la escuela. Pida que le cuente sobre qué sucedió ese día o
el anterior. Señale y hable con él sobre las cosas que ven mientras
caminan, anuncios cómicos, carros nuevos, personas interesantes.
Al
hacer compras en la tienda, hable con su hijo sobre los precios, las
diferencias entre las marcas de los alimentos y cómo escoger las mejores
frutas y vegetales. Dele instrucciones para encontrar ciertos productos, y
pídale que los busque.
Al
preparar la cena familiar, pida que su hijo le ayude a seguir los pasos en
una receta. Converse sobre lo que puede suceder si eliminan un paso o si
se les olvida incluir un ingrediente.
Al
hacer reparaciones en la plomería o arreglar una mesa quebrada, pida que
su hijo le pase las herramientas que usted le nombra. Hablen sobre los
pasos requeridos para completar la tarea. Explíquele qué está haciendo
y por qué. Pregúntele si tiene alguna sugerencia sobre cómo se debe
hacer alguna cosa.
Al
ver la televisión juntos, hable con su hijo sobre los programas. Si están
viendo uno de sus programas favoritos, pídale que le hable acerca de los
personajes del programa, que le diga cuáles le gustan más y cuáles no
le gustan, y quienes son los actores. Haga comparaciones con algún
programa que le gustaba a usted cuando tenía la misma edad que su hijo.
Al
leer un libro con su niño, tome una pausa de vez en cuando y hable con él
sobre lo que está sucediendo en la historia. Ayúdele a relacionar los
eventos en el libro con los eventos de su vida. "¡Mira qué alto es
ese edificio!¿Te acuerdas que vimos edificios así cuando fuimos a Buenos
Aires?” Pídale que le relate de qué se trata el libro en sus propias
palabras. Pregúntele si encontró palabras nuevas en el libro y ayúdele
a determinar qué significan.
También
es muy importante que usted le demuestre que le interesa que es lo que su
hijo dice y piensa. Demuéstrele que usted sabe como escucharlo
atentamente:
Cuando
su hijo le hable, deje de hacer lo que está haciendo y préstele toda su
atención. Mírelo a los ojos y hágale preguntas que le indiquen que
usted le está escuchando: ¿Así que cuándo es que le vas a ayudar a tu
abuelito con el arreglo de su auto? "
Cuando
su hijo le diga algo, de vez en cuando repita lo que le dijo para darle a
entender que usted le está escuchando: "¡Así que el autobús se
descompuso dos veces! "
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