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Leyenda
Popular
Entre
montañas y ríos está el pueblo de La Caldera, lleno de misterios.
Por el Camino al Cristo, surcado de inmensos árboles, en el silencio de
la noche, el miedo rodea.
Según
cuenta Don Pablito, en las noches de esos días de carnaval, en el Balcón
de Getsemaní, detrás de unas lajas grandes, se ilumina
el Toro de los Cuernos de Oro, que cuida el cementerio de los indios.
Allí
habitaban, hace ya muchos años, los aborígenes de la zona
y en ese lugar enterraban a sus muertos.
Con
el tiempo se construyó una casona tipo colonial, rodeada de un jardín
muy grande, cubierto de bellas flores, pero
no la pueden habitar ya que las almas indígenas asustan a cualquiera que pase la noche en la casa, pues
deambulan en ella pidiendo paz y tranquilidad.-
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