Créase o no:
Este caso tuvo como protagonista a un famoso muñeco de madera, llamado
"Pepito", a quien su padre creador, Rodolfo Aredes, en una
actuación de las tantas que realiza este ventrílocuo, esta vez en la
localidad de Cachi, le pidió a "Pepito" que le diera un ejemplo
de un animal de cuatro patas. El indiscreto "Pepito", sin dudar,
le dio el nombre de un legislador provincial, representante de ese
municipio, quien se encontraba circunstancialmente en el lugar
Por supuesto,
al instante fue corregido por Aredes, quien le aclaró que le había
pedido un ejemplo de animal con cuatro patas, y por lo tanto, si se refería
a una persona, no era correcta la respuesta, dado que la misma tenia solo
dos; "Pepito" le respondió rápidamente que su contestación
era valida dado que - cada vez que lo buscaban- a este legislador -, sé
hacia el burro y no atendía a nadie"
Por supuesto,
la humorada fue muy festejada por el público que asistía a la función,
menos por aquel senador provincial, a quien le dedicaron la pulla, el que,
a los pocos días, y ya en el recinto de la Cámara de Senadores, presentó
una cuestión de privilegio, ya que consideraba se había menoscabado su
investidura, pidiendo que se cite al responsable de la afrenta.
Por este
motivo, los senadores citaron a Aredes a declarar, comentando que el
espectáculo ofrecido había ofendido al Senado de la Provincia, en la
persona de su presidente, el cual había sido tratado de burro, a lo cual
respondió este afamado ventrílocuo, que no había sido él quien se había
manifestado con respecto a ese senador, sino "Pepito", que en
realidad era un personaje de ficción, lo cual trajo como consecuencia,
que luego de largas deliberaciones se resolviera nada menos que citar a
declarar a "Pepito".
El día que
debía concurrir el muñeco, se volvió a presentar Aredes, pero por
supuesto, sin llevar a "Pepito", y cuando fue interrogado por la
presencia de éste, les respondió: -"Pepito me dijo que él ni se
molestaba en venir por burradas como ésta".
Crease
o no, esto sucedió allá por el año 1993, y por suerte, ahí quedó todo
este asunto, y los salteños, especialmente los niños de las escuelitas
pobres del interior, siguen gozando la inefable gracias de
"PEPITO"