JULIA ELENA DÁVALOS
alguna vez dijo Maria
Elena:
"Soy autodidacta.
Nací en la universidad maravillosa de mi abuelo, Juan Carlos Dávalos,
escritor máximo de las tradiciones hispano -calchaquíes-americanas.
Nacer al abrigo de su talento, crecer con familiaridad con Lanza del
Vasco, Lorca, Quevedo, Góndora, Lugones, Güiraldes, oir hablar de ellos,
de Lino Spilimbergo, de Carlos Alonso, que venían a su casa. oírlos y
verlos, sentarme en la falda de E. Falú, de Manuel Castilla, titiritero
como mi padre, ser alumna de historia en el colegio, de Gustavo
Leguizamón.
Jugar . . . y cantar como
las inocentes coyas de mi valle Calchaquí -donde me crié-,
...aprendiendo todo su arte como si nada.
Luego, con don Augusto
Cortazar, cantar las joyas del folclore de mi valle, hasta ser una
profesional . . . Todo fue un sueño.
Después los Hermanos
Abalos . . . y con ellos aprender el oficio. Cantar con Libertad Lamarque,
con los Chalcha, Los Fronterizos, Ariel Ramirez, en fin, Maria Creuza,
hace poco . . .
Fue un largo destino . .
.de dolor y alegría; de 23 CD; LP; y el mundo entero, de
concierto en concierto con le coro de Gogni Gómez Carrillo. No me han
cambiado. Soy la misma y creo que lo que más vale de mi, no es el don de
cantar . . . sino ser el ser humano que soy.
Muchas gracias por
confiar en mí, para hacerme arquetipo de la mujer argentina. Soy una
salteña que jamás olvida su estirpe y cree que ser fiel a ese legado, es
camino lento, arduo, pero lleno de rosas, y flores del alma, de amor del
pueblo, inocente, que jamás defraudaré.
¡Gracias!"
Y es verdad, este
poético curriculum solo dice parte de la vida de esta genuina mujer de
Salta, brillante representante de su cancionero y amistad.