En
su territorio, Salta ofrece poco más de diez picos con alturas superiores
a 6.000 metros sobre el nivel del mar y una cantidad mucho mayor de
cumbres de alturas por encima de los 5.000 metros sobre el nivel del mar,
muchas de ellas cercanas a la capital salteña. Algunos de sus montes
tienen santuarios de altura del período incaico: Los más famosos son el
Volcán Llullaillaco, Nevado de Cachi, Nevado de Chañi, Nevado de
Castillo, Nevado de Acay, Cerro Chuscha y el Bayo, entre otros. Los
especialistas calculan que hay entre 15 y 20 montañas con santuarios de
altura.
En
cuanto a la región puneña, posee un clima continental de altura con una
gran amplitud térmica entre el día (30 grados centígrados) y la noche
(menos 15 grados centígrados a menos 20 grados centígrados), aunque para
aventurarse a la zona de alta montaña se recomiendan los meses
comprendidos entre agosto y diciembre, para evitar la mayor intensidad de
nevadas, vientos y fríos.
La
duración promedio de una expedición puede oscilar, de acuerdo a las
cumbres y a sus distancias, entre dos días y dos semanas, estableciendo
como punto de partida y regreso a Salta Capital.
Dificultades
En
Salta existen pocas montañas con alta dificultad técnica, pero en épocas
de nevadas, se deben usar grampones, y otras herramientas, por ejemplo en
el caso del Nevado de Chañi, por sus paredes de hielo y roca.
En
la Alta montaña (superior a 5.000 metros) es importante saber sobre
apunamiento y adaptación; esto puede demandar dos jornadas.
Se
necesita guía en algunos casos. Cartas topográficas. En ninguna montaña
hay campamentos bases como plazas de mulas y hay que averiguar sobre la
proporción de distancias y agua.
Conviene
saber
Por
seguridad, es conveniente notificar a los clubes de montaña cuando se
parte y cuando se regresa, llevar radio o teléfono celular o dar aviso
también sobre el recorrido y destino a Gendarmería Nacional, así como
avisar si se ha decidido cambiar el curso.
En
cualquier caso, se debe tener en cuenta la falta de agua en la región de
la Puna, como así también la poca humedad del ambiente (menos de 100 milímetros
de precipitaciones anuales), condiciones que no se dan en la región del
Cordón de Cachi, donde las cumbres nevadas permiten encontrar agua.
Recordar
los efectos y consecuencias que provoca la altitud, conocida como el mal
de montaña, apunamiento o soroche. Hay que tener presente además las
grandes distancias que existen entre las montañas de la Puna, separadas
en muchos casos por desiertos barridos por vientos y con suelos blandos
sedimentarios. A diferencia de la Puna, en el Cordón de Cachi las
distancias entre sus montañas son notablemente menores y de fácil acceso
por encontrase unidas por una cadena.
Los
volcanes de la Puna se encuentran rodeados de cenizas y piedra pómez, lo
que implica que los caminos no están bien definidos, siendo en su mayoría
huellas trazadas por los habitantes mineros de la región.
En
cuanto a la región de Cachi, las vías de ingreso presentan mayor
accesibilidad, debido a que a sus pies de la cadena montañosa se asientan
los pequeños pueblos de Cachi, Payogasta y La Poma.